
Una de las fragancias gourmand más referenciales de la perfumería contemporánea, y eso no es marketing: es la vara con la que se miden las vainillas de tabaco que vinieron después. Entra con tabaco y especias cálidas, después aparecen el cacao, los frutos secos (higo, dátil) y la haba tonka, y el fondo de vainilla y maderas lo cierra en algo denso, dulce y envolvente. Es invierno embotellado — pide poca cantidad y pide ocasión.
Cómo evoluciona
El tabaco y las especias lideran la apertura; el corazón se vuelve dulce-frutal con cacao y tonka; el drydown es vainíllico-amaderado y denso. Gana cremosidad y dulzor con las horas.
- tabaco
- especias
- cacao
- higo
- dátil
- haba tonka
- vainilla
- maderas
La historia detrás
La firmó Olivier Gillotin en Givaudan y se lanzó en 2007 dentro de la línea Private Blend de Tom Ford. Es la vainilla de referencia de su época: el acorde por el que las demás del mismo estilo se midieron desde entonces. Hay un detalle revelador del negocio: pese al éxito enorme de la fragancia, Givaudan le pidió a Gillotin que no compitiera por otros encargos de Tom Ford, porque el segmento "prestige" mueve mucho menos volumen de aceite que un éxito masivo. No volvió a hacer un Tom Ford por seis años. El éxito artístico y el negocio del aceite no siempre van de la mano.
Ideal para



Invierno, noche, frío seco, ocasiones especiales. Rinde muchísimo — poca cantidad alcanza.

